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Soriguera:
del mosaico agroforestal
al paisaje resiliente
En pleno corazón del Pallars Sobirà, el municipio de Soriguera se erige como un espacio piloto para replantear la gestión del territorio basándose en el paisaje como infraestructura viva. Con más del 70% de su superficie cubierta de bosque y una fuerte tradición agroganadera, Soriguera es un ejemplo de cómo los retos climáticos y socioeconómicos pueden convertirse en oportunidades de transformación económica.
El municipio ha experimentado un abandono progresivo de los cultivos y pastos, la pérdida del mosaico agroforestal y un incremento notable del riesgo de incendios por acumulación de combustible. Paralelamente, la disminución de la actividad ganadera y agrícola pone en riesgo la provisión de servicios ecosistémicos fundamentales, tales como la regulación hídrica o la biodiversidad.
Hacia un nuevo modelo
de paisaje resiliente
A partir de un exhaustivo análisis científico del territorio que incluía proyecciones de la dinámica forestal, la estimación del balance hídrico, la carga de combustible, la producción agroganadera, y datos de biodiversidad, los expertos definieron una propuesta de futuro: un paisaje agroforestal dinámico, diverso, vivo y resiliente.
El proyecto integra tres ejes principales:
Diversificación y gestión forestal sostenible: Se diseñaron tres itinerarios silvícolas alternativos para las principales especies forestales del municipio —naturalista, multifuncional y dehesa— para favorecer estructuras boscosas maduras, mixtas y resistentes al fuego.
Recuperación de la actividad agroganadera: Se identificaron más de 700 hectáreas con potencial para recuperar cultivos o pastos. Además, se impulsó la ganadería extensiva como herramienta de gestión del combustible y de mantenimiento de los hábitats abiertos.
Herramientas de optimización espacial: Se priorizaron las zonas donde las actuaciones combinadas permitían maximizar los servicios ecosistémicos ligados a la provisión de agua azul, la conservación de la biodiversidad, la reducción del riesgo de incendios y la promoción de la actividad agroganadera.
Impacto territorial y social
Las proyecciones con vistas a 2050 estiman que la estrategia aplicada en Soriguera genera beneficios tangibles tanto en el ámbito ambiental como en el social. Los principales resultados previstos son:
+25% en la capacidad de acogida de biodiversidad
gracias a la diversificación de especies, estructuras y usos del suelo
−15% en la carga de combustible en superficie
Una reducción significativa del riesgo de incendios de sexta generación
Estabilidad en la disponibilidad de agua
a pesar de las presiones del cambio climático, gracias a la promoción del mosaico agroforestal.
Incremento de la capacidad de fijar carbono
Bosques más maduros y funcionales que contribuyen a la mitigación climática.
En el ámbito socioeconómico, la reactivación de la actividad agroganadera y la gestión forestal sostenible impulsan:
El arraigo y la fijación de población en el territorio
con nuevas oportunidades laborales locales.
El relevo generacional
en los sectores primarios y en la gestión del paisaje y el bosque.
La cooperación
entre administraciones, propietarios, ganaderos y gestores del Parque Natural del Alt Pirineu, consolidando un modelo colectivo de gobernanza territorial.
Este conjunto de impactos confirma que Soriguera avanza hacia un modelo de paisaje resiliente, capaz de aunar sostenibilidad ecológica, viabilidad económica y cohesión social.
Un laboratorio vivo
de bioeconomía territorial
Soriguera se ha consolidado como un laboratorio vivo en el que el conocimiento científico, la gestión local y la innovación convergen para construir un modelo de paisaje resiliente y productivo. El proyecto demuestra que es posible impulsar un desarrollo rural basado en la bioeconomía circular donde naturaleza, comunidad y economía se retroalimentan.
